lunes, 28 de junio de 2010

EN EL CIELO


Estos días han sido los peores de mi vida enterarme de todo lo que pasó antes de que naciera ha herido mucho mi corazón. Mi madre me borro de su vida, cuando yo apenas tenía dos semanas de nacida, es tan doloroso enterarme que pudo más el amor de un hombre que el de una hija. Mamá tenía 22 años y estaba comprometida con Miguel Ángel a quien adoraba con todo su corazón, el decidió irse a trabajar un tiempo al extranjero para poder darle una mejor vida a mamá ahora que se casaran.

Alejandra como se llama mi madre, vivía con mis abuelos, era la única hija que no se había casado, mis abuelitos siempre fueron gente humilde y muy trabajadora. Pasaron dos meses desde que Miguel Ángel se había ido a Estados Unidos, y mi madre estaba muy emocionada haciendo todos los preparativos de su boda, porque en tres meses más llegaría su amado para casarse con ella. Por cosas del destino regresó a la vida de mamá Erick, el novio que tuvo en su infancia, mamá llevaba años sin saber de él, y para su sorpresa él venía dispuesto a conquistarla, según mi tía Gladis quien me contó toda esta historia con el regreso de Erick, a mamá se le confundieron sus sentimientos y empezó a salir con él. Mamá le contó todo lo que pasaba a su prometido y como es normal, ellos decidieron darse tiempo para que mamá aclarara sus sentimientos, según tía Gladis mis abuelitos estaba muy molestos con mi mamá, pues estaba a punto de casarse y ella decidió dejarlo todo, porque el amor de su infancia había regreso a su vida.

Y así pasaron unos cuantos meses, mama estableció una relación con Erick, en contra de la voluntad de mis abuelos. Para ese tiempo mi abuelita Luisa estaba muy enferma, llevaba dos años luchando contra el cáncer, había avanzado tanto en su cuerpo que un día mi abuela no pudo mas, y murió, partió de este mundo dejando solos a mi abuelo Jerónimo y a mi mamá , pues eran los único que quedaban en la casa.

Dos meses después de la muerte de mi abuela, mi madre empezó a aclarar sus sentimientos y estaba decidida a alejarse de Erick porque según ella seguía siendo un inmaduro, mamá quería recuperar el amor de Miguel Ángel con quien ya ella había planeado su futuro. Pero en la última noche de fiesta y alcohol entre mi mami y Erick no midieron las consecuencias de sus actos, y mi madre quedo embaraza de mí. Cuando ella se dio cuenta que yo estaba creciendo en su vientre, dice mi tía que quiso matarse porque ella estaba planeando recuperar la relación que rompió por andar con Erick, y ahora no sabía que hacer con su vida, llevaba en su vientre a alguien que no planeo y lo peor, que arruinaría sus planes.

Mamá no encontraba salída a su problema, le dijo a Erick que serían papás y el muy descortés le contesto: “esa es tu culpa, porque no te cuidaste si ya habías decidido dejarme por otro, yo no tengo porque hacerme cargo, si en unos meses serás la mujer de otro.” Tía Gladis escuchó todo lo que Erick mi papá le dijo a mi mamá . Tu madre estaba desesperada, lloraba todo el día, no quería comer y planeaba abortarte, yo hable con ella y le dije que fuera fuerte, que un hijo no tiene la culpa de los errores que uno comete, que con la ayuda de todos nosotros ella saldría adelante y cuando tu nacieras ella sería muy feliz, porque un hijo llena de mucha felicidad, me dijo entre lágrimas tía Gladis mientras me abrazaba muy fuerte.

Mamá intentó quitarse la vida muchas veces, y una de ellas quiso ahorcarse, había colgado un lazo en el baño y planeaba colgarse del cuello, gracias a Dios mi abuelito la encontró cuando apenas estaba atando el lazo de su cuello. Todos en la familia estaban desesperados no sabían qué hacer, pues sabían que de un momento a otro mi mamá lograría quitarse la vida. Miguel Ángel se enteró por su familia, de todo lo que le pasaba a mamá. Y un día de esos en que mamá no había probado ni un solo bocado en todo el día, y que solo se la había pasado llorado como una luz en medio de su problema recibió una llamada telefónica de su ex prometido, y con esa simple llamada nuestras vidas cambiaron completamente.

Miguel Ángel le dijo a mi madre que él la quería y que le perdonaba todo lo que había hecho, con la condición que cuando yo naciera me regalara y se fuera a los Estados Unidos con él, mi madre aceptó pues era lo que ella mas quería, hacer su vida junto a él. Pasaron los meses y yo estaba a punto de llegar al mundo, mi madre le propuso a tía Gladis que se hiciera cargo de mí, pero ella en ese momento también estaba pasando por serios problemas, se estaba divorciando de su esposo, y alimentar una boca más no se le haría fácil. Como nadie de su familia podía hacerse cargo de mi, mi madre me dejaría en un orfanato al nomás yo naciera pero como un ángel para cuidar de mi, mi abuelo Jerónimo le dijo que no permitiría que me dejara tirada, que él ya no tenía fuerzas para cuidar de un niño, pero que sus nietos no tenían porque andar rodando por el mundo, y que si ella no me quería en su vida, el sería muy feliz cuidando de mí.

Cuando yo nací, mi madre solo cuidó de mí dos semanas, después me entregó a mi abuelo y le prometió que ella le estaría ayudando económicamente, para que no me faltara nada. Un viernes de agosto por la madrugada, cuando apenas yo tenía diez días de nacida, mi madre se acercó a mi cuna, donde yo dormía muy dulce mente, me dio un beso en mi mejía y dijo: hasta nunca hija. Así se despidió mi madre, sin un hasta luego, ni un regresaré pronto, fue un hasta nunca, como quien no quiere volver a ver ni a recordar el peor error que comete en su vida, eso fui y sigo siendo para mi madre, el peor error de su vida. Lo único que le agradezco fue haberme dejado en tan dulces manos, mi abuelito fue un ángel en mi vida, él nunca me ha abandonado, siempre ha estado ahí para cuidarme, supo educarme, darme amor y todo su cariño gracias a su esfuerzo nunca me falto nada.

Pasaron los años y yo fue creciendo, mis tías siempre estaban pendientes de mí, la tía Gladis era la que vivía más cerca, venía a visitarnos casi todos los días, ella se convirtió en mi madre, en mi confidente, a ella le contaba todas mis cosas, hasta cuando empezaron a gustarme los niños, siempre tenía un consejo para mí y cuando me lo merecía un regaño, la quería y la sigo queriendo tanto, ella si supo ser una verdadera madre conmigo. Mi abuelito “jemimo” como lo llamaba cariñosamente fue la parte más importante en mi vida, gracias a él fui y sigo siendo muy feliz, mis amigos me cuentan, que cuando empecé a ir a la escuela, mi abuelito iba a dejarme y a traerme todos los días, y eso que a él ya le costaba mucho caminar, pero él nunca dejo que me fuera sola, aunque sus rodillas le dolieran el siempre, siempre fue a dejarme de su mano a la escuela, hasta que cumplí mis nueve años, en las tardes me llevaba al parque, jugaba siempre conmigo, nunca se a cansó de decirme todos los días, que él me quiere muchísimo y que yo soy la niña de sus ojos.

Alejandra, mi madre, llamó muy pocas veces a la casa, cuando yo contestaba el teléfono siempre me pedía que le pasara a mi abuelo, nunca me saludo ni me dijo quien era ella en realidad, solo me decía “habla Alejandra, quiero hablar con don Jerónimo.” Un día yo estaba muy celosa, porque mi abuelito había hablado con una mujer y le dije “jemimo” ¿quién es esa mujer que te llamo? me acuerdo muy bien que el abuelo se puso nervioso no sabía qué decir, tartamudeo mucho rato y el final me dijo que se trataba de una sobrina suya, que vivía desde pequeña en el extranjero, y solo dije ha, ahora entiendo.
Cuando más yo crecía, mas dudas tenia siempre estaba preguntando por algo, creo que mis preguntas hostigaban a mi abuelo, una vez me dijo, “hay, hija, entre más creces, mas preguntona te vuelves.”

Un día, toda la familia se reunió en nuestra casa, pues celebraríamos el cumpleaños del abuelo, me acuerdo que de repente empecé a sentirme triste, al ver que mis tíos todos estaban con sus hijos, me subí a la mesa y pregunte en voz alta, ¿alguien puede decirme dónde están mis papas? todos se quedaron casi paralizados y mi abuelo muy valientemente respondió: “en el cielo, hija, ellos están en el cielo” y yo dije ¿porque en el cielo, si mis tíos están acá en la tierra con sus hijos? tío Armando salió a la ayuda del abuelo y me dijo, tú no los necesitabas a ellos acá hija, porque nos tienes a nosotros que te amamos con todo el corazón. Ni modo, tuve que aceptar sus respuestas, y hasta que tuve diez años pudieron guardarme el secreto.

Un día que regresé de la escuela, estaba buscando en el cuarto de mi abuelo, una de mis muñecas que se me había perdido, y debajo de la cama de mi abuelo, estaba un sobre que decía: “perdón papá, firma Alejandra Gutiérrez” se me hizo tan extraño, que Alejandra la señora que llamaba de vez en cuando al abuelo, le dijera papa, empecé a leer la carta y ahí descubrí todo mi pasado, pues mi madre le pedía perdón a mi abuelo por haberme abandonado. Ese día lloré mucho, pues había descubierto que mis papás no estaban en el cielo, si no que ellos nunca me habían querido y que prefirieron alejarse de mí. Mi abuelo llegó al cuarto cuando yo ya había leído la carta, pobrecito mi viejito se asusto tanto cuando me vio llorando, me abrazó y me dijo: hay, hija, ¿porque tuviste que leer eso?.

Después de ese amargo día, tía Gladis junto al abuelo, me contaron todo lo que había pasado, fue muy duro, siempre decía en mi mente mi mamá me dejó por un hombre, no podía sacarme esa idea de la cabeza, mi mamá no quería saber nada de mí. Mi familia estuvo más cerca de mí para apoyarme, para que no me pusiera triste, pero era bien difícil, mi “jimimo” me llevó por tres meses con un psicólogo, quien me ayudó a ver mi realidad de un modo muy distinto y menos doloroso.
Ahora estoy agradecida con Dios, porque me dio la oportunidad de venir a este mundo y porque me puso en las mejores manos, en las de mi abuelito Jerónimo, con el no me falto nada y por eso fui muy feliz. Ahora estoy por cumplir mis veinte años, estoy muy feliz porque mis tíos me harán una fiesta con todos mis amigos y porque ya olvide todos mis traumas.

Mi tío Armando tuvo mucha razón, cuando me dijo que yo no necesitaba a mis padres para ser muy feliz, fue muy cierto. Ahora estoy agradecida con la vida por haberme regalado a mi “jimimo” que amo con todo mi corazón y soy muy feliz con él.

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